vendredi, juin 10, 2005

Llega el veranito

Este será ya mi tercer verano en Madrid, peor todavía me cuesta acostumbrarme a estos calores que llegan sin avisar con el mes de junio.

Tengo la suerte de haber nacido y pasado casi 26 años de mi vida en la ciudad con el clima mas privilegiado de toda Galicia, y para mi gusto, con uno de los mejores climas de España. En Vigo las temperaturas son suaves durante todo el año, con lo que ni en invierno te pelas de frío ni en veranos te mueres de calor, y además existe el entretiempo.

Pues si, el entretiempo, lo que se supone que pasa en primavera y en otoño, donde entramos en una etapa de transición entre los rigores del invierno y la canícula estival. Algo tan cotidiano y habitual para mí, que al descubrir su total inexistencia en esta la capital del reino no pude menos que sorprenderme. Y es que en Madrid no existe el entretiempo, sino que pasamos de llevar el jersey de cuello vuelto y el abrigo forrado de borrego a faldas vaporosas y camisetas de tirantes.

Otra cosa que sigo llevando mal de Madrid es la ausencia de mar. Si habitualmente los gallegos sentimos morriña cuando tenemos que emigrar, sinceramente creo que ésta es más acusada en los que nos hemos criado en puerto de mar. Cuando vivía en Vigo podían pasar muchos días sin verlo, sin oírlo o sin olerlo, y solo me constataban que estaba allí las sirenas de los barcos en la lejanía y las gaviotas que revoloteaban sobre los puestos de la lonja. Sin embargo estaba allí, y yo lo sabía, y sabía que en el momento que me apeteciese podía acercarme y verlo, sentirlo. No os podéis imaginar lo hermosos que es pasearse por una playa o un muelle desiertos, en una gris tarde de invierno, mientras una débil llovizna cae sobre tu cabeza, oyendo el rugir de la mar a tus espaldas. Buf, es solo escribirlo y ya se me llenan los ojos de lágrimas.

Menos mal que con el verano llega algo bueno, y eso son las vacaciones pagadas y la correspondiente paga extra. Y como cada verano yo solo quiero una cosa: playa. Y cuando digo playa no me refiero a esas franjas de arena en las costas del levante, donde la gente se apiña mas que en el metro en hora punta y el agua recuerda a meados de niño. Para mí la playa son calas desiertas entre rocas, o inmensos arenales donde la forma de vida más cercana a uno es un pequeño cangrejo perdido, y sobre todo lugares donde el agua te corta la respiración con solo meter un dedo y consigue anestesiar todo tu cuerpo como si lo hubieses metido en un congelador.

Llevo ya algún tiempo contando el tiempo que me queda para volver a mi paraíso, y son exactamente 50 días. Menos mal que el próximo fin de semana tendrá un anticipo, gracias a que me mandan a dar un curso a Coruña, con lo que aprovecharé para estar el fin de semana en mi casa. Sé que me sabrá a poco, pero por algo se empieza. Lo único negativo de esto es el perderme la boda de dos amigos a los que quiero un montón y a los que deseo todo lo mejor.

Vaya forma de divagar, Dios mío. Empecé hablando de la llegada del verano y termino con bodas ajenas. C’est la vie!

8 commentaires:

Almuric a dit…

Je, el entretiempo en Murcia consiste en 10º a primera hora de la mañana, 40º a mediodía y otra vez 10º por la noche. El truco está en ponerte el bañador y un abrigo encima, para irte poniendo y quitando según se tercie.

Txema a dit…

Nuestra famosa vestimenta "a la cebolla".
La frase para describir la playa levantina son las mismistas que uso mi profe de Turismo

Fantine a dit…

Y por que no he mencionado el Mar Menor. Siempre recordaré aquel verano en Lopagán, que era peor estar dentro del agua que fuera :)

Anonyme a dit…

Así que te vas a escapar dejándonos a los mesetarios aquí cociendonos.

Cuanta insolidaridad ....

:))

Las Rutas de la Salamandra a dit…

Si queires la tranquilidad en forma de pueblecito costero, hay uno aquí en Catalunya que te gustará.
Se llama Lloret de Mary está tan escondido que no tiene ni estación de tren para llegar (verídico, eh). Allí viven escasos 5 pueblerinos que sufrieron una extraña mutación genética que hace que tengan el pelo rubio platino y lo ojos claro con el agua de sus playas. Además, son de piel gamba, es decir, roja con olor a chamusquina. Tienen hasta un idioma propio. Salúdales diciendo algo así como "Ja! Beeeerrrr!!"

Pucela a dit…

En la zona de Castellón, puedo hacer dos cosas:
- achicharrarme vivo en la playa
- morirme de frío en un río de montaña si se me ocurre ir allí después de las 17h

Total, que hay que ir a la playa muy pronto, y luego las horas de mayor sol ir al río (1 hora entre una y otro).
Anda, he tenido una idea.

Chicooos! (voz con la que llamo a mis hijos)

. a dit…

Y yo con un mes y 15 días de curro y tres exámenes antes de las vacaciones :_(

Rapunzell a dit…

A mí me da igual dónde estar, simepre que esté tranquilita, tocándome los pies y haciéndole arrumacos a mi chico. Sé que suena como un topicazo, pero es lo que hay.

Imperator es más sensible al calor que yo, y está entusiasmado con la idea de escapar unos días a Gijón. Aunque no sólo por la temperatura, también por los amigos :)

Tú, por suerte, compatibilizas ver a la familia y alos amigos de la patria chica con estar fresquita, qué suerte ;)))