El artículo 16.3 de la Constitución Española reza lo siguiente:
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Sin embargo, durante la pasada semana hemos podido comprobar que eso no es cierto, o al menos que desde muchos sectores públicos no se hace nada para que lo sea.
No podemos negar que, históricamente el catolicismo ha tenido un peso importante en la evolución (o involución en según que caso) de nuestro país. Pero también han sido de importancia capital el judaísmo y el islamismo (no en vano, los árabes se instalaron en la Península durante la friolera de más de 7 siglos). Por otra parte, la sociedad española se declara mayoritariamente católica, pese a que si preguntamos cuantos son practicantes el porcentaje se reduce considerablemente.
Desde el Partido Popular principalmente, se ha criticado duramente al Gobierno por haber declarado únicamente un día de luto oficial por la Muerte del Papa de Roma, mientras que en medio mundo (incluida Cuba) se decretaban tres días, e incluso en muchas Comunidades Autónomas (gobernadas tanto por socialistas como por populares).
Si España es realmente un país aconfesional, los días de luto oficial no deberían ser ni más ni menos que los que se decretasen ante el fallecimiento de cualquier otro Jefe de Estado con el que se mantuviesen relaciones cordiales. Porque al menos para mí, Juan Pablo II no dejaba de ser un Jefe de Estado más, puesto que su influencia en mis actos (y en mi conciencia y moral) era más bien nula.
Pero claro, muchos son las “señales” que nos hacen intuir que la aconfesionalidad de España no es mas que un pequeño párrafo de tres líneas sobre el papel. Porque si no, que alguien me explique el por qué de los conflictos surgidos por el estudio de Religión en las aulas, o el que los Presidentes del Gobierno y Ministros deban jurar o prometer sus cargos ante una cruz y una Biblia.
Me gusta comentar estas cosas con teablogger. Ella como francesa si que ha vivido en un país realmente aconfesional, y la pobre alucina con ciertas formas de ser de los españolitos (como ya contó en su blog). Está claro que, también en religión, España es asín. Porque a pesar de nuestro ateísmo, el viernes pasado, en plena celebración etílica de sus cuatro años en los madriles, teníamos la tele puesta para ver si el Wojtyla moría al fín o no. He de decir en nuestro descargo, que estábamos mas interesados en la apuesta de quien palmaba antes (Rainiero o el Papa) que de otra cosa, pero al fin y al cabo lo estuvimos viendo.
De todos modos, esperemos que a partir de hoy dejen de darnos el coñazo a todas horas con el Papa, la Curia y la guardia suiza. Y a ver si eligen al papa negro y se cumple la profecía de Nostradamus y nos vamos todos al infierno de cabeza.
vendredi, avril 08, 2005
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5 commentaires:
Peligroso eso de elegir al papa negro. Peligroso y lógico, por otro lado. Con cada vez menos adeptos (al fin), qué mejor táctica que volver a sembrar el miedo con el tema de las profecías....
Fíjate en que el artículo que citas dice "... con la Iglesia Católica y las demás confesiones", no "... con todas las confesiones religiosas". La propia constitución da un cierto trato de favor al catolicismo.
España es un país de tradición católica; la influencia que han dejado el judaísmo y el islamismo no es religiosa. Y yo no soy menos ateo que tú, pero las cosas son como son, chica. De todos modos, hasta mi padre, que es católico practicante, me decía el otro día que se habían pasado con la cobertura televisiva.
Ese artículo no es más que una concesión con objeto de llegar a un entendimiento con ambos lados durante la transición: si mantenías una España católica, la izquierda se soliviantaba, pero si te lanzabas al laicismo total los fachas la podían armar. Así que se tomó este camino, que en su momento tuvo sentido y que ahora es una fachada.
Respecto al Papa negro y las profecías, les doy el mismo valor que a cualquier otra: cero absoluto.
De todos modos, a mi me ha dado la impresión que si se llega a organizar algo así por algún líder religioso árabe, se estaría hablando de integrismo.
Y con lo del papa negro, Imperator, estaba siendo irónica. Parece mentira que no me conozcas! :P
Bueno cariño, un candidato negro sí que hay (Arinze): que sea un facha y un inquisidor no quita que los amantes de las profecías se vuelvan locos pensando que el Armagedón se acerca.
Y claro que en el caso de los árabes sería integrismo; porque los medios han eliminado la asociación de esa palabra con el Opus, o con los fundamentalistas cristianos en EEUU. Eso pasa por escuchar las noticias :)
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