El sábado por fin sucedía, y después de meses de agonía fallecía en Roma Su Santidad el Papa Juan Pablo II. Desde entonces hasta ahora los medios de comunicación no cesan de saturar nuestras mentes con toda la información imaginable al respecto, alabando la figura y la obra del Papa como personaje clave en el último cuarto del siglo XX.
Yo no soy creyente. La verdad es que nunca lo he sido, ni siquiera cuando de pequeñita cantaba en el coro de la Parroquia de san Pablo, en Vigo (parroquia que años después descubrí que era del Opus) y me empeñe en hacer la Primera Comunión. Respeto las creencias religiosas de cada uno, aunque no las comparta, pero no respeto a la Iglesia Católica Apostólica y Romana como institución.
Que duda cabe que Karol Wojtyla ha sido una persona muy influyente en los últimos 27 años. No en vano ha sido la cabeza visible del catolicismo y jefe de Estado de Ciudad del Vaticano. Sin embargo no entiendo como se empeñaba en influir en el devenir político y social del mundo occidental. Como habitante de un Estado aconfesional (al menos sobre el papel) me niego a que la Iglesia imponga su criterio a la hora de legislar sobre temas relativos a las libertades individuales, como puede ser el aborto, el uso de anticonceptivos o la investigación con células madre. Tampoco tolero que la Iglesia pretenda imponer la enseñanza de la religión en los centros educativos, ya que ésta debería tratarse como una actividad extraescolar mas (como la música, le deporte o el teatro). Así como mis padres me enviaban al Conservatorio para aprender piano, si un padre quiere que su hijo reciba clases de Catecismo y doctrina debería enviarlo a Catequesis, e incluso inculcarle dichos preceptos en sus casas. Y con esto incluyo la enseñanza de cualquier religión, que como elección personal del individuo, debería quedar circunscrita a dicho ámbito personal.
Otro aspecto criticable de Juan Pablo II ha sido su doble rasero a la hora de condenar las dictaduras. Lógicamente, como polaco que sufrió la dominación tanto Nazi como Stalinista, mostraba un odio especial a ambos tipos de fascismo. Es constatable su ardua lucha contra las dictaduras comunistas actuales (casos de Cuba o China), sin embargo nunca lamentó la situación vivida en Sudamérica, ni reprochó la participación de los Estados Unidos en la imposición de regímenes dictatoriales en dicho continente, mientras que llegó a amonestar a clérigos por apoyar explícitamente a movimientos populares como el sandinismo.
Y que decir del pronunciamiento explícitamente en contra del uso del preservativo en África, continente asolado por el SIDA y sin posibilidades de acceder a tratamientos paliativos de la enfermedad que la puedan hacer crónica como sucede en el mundo occidental. O el empecinarse en negar la investigación con células madre (única vía para la posible curación de enfermedades congénitas por considerarlo un atentado contra la vida.
No obstante, no todo ha sido negativo en los 27 años de pontificado del polaco. Ha conseguido acercar el Vaticano al pueblo, y ha conectado de una forma espectacular con los jóvenes consiguiendo mantener e incluso crear vocaciones en momentos de crisis en el seno del catolicismo. Antes de Juan Pablo II era inimaginable pensar en una pontífice recibido en estadios de futbol repletos de fieles, bajo lluvia, nieve o un sol abrasador, esperanzados y expectantes ante las palabras de éste.
En cosa de un mes la Curia elegirá al sucesor y, aunque me gustaría que el elegido fuese un cardenal progresista y con talante renovador, mucho me temo que se producirá un retroceso con el nombramiento de alguien cercano al Opus u otras tendencias extremistas, sectarias e integristas del catolicismo. ¡Que Dios nos coja confesados!



6 commentaires:
A mí este hombre me caía extraordinariamente bien. Por decirlo de algún modo, yo más que "católico" era "juanpablosegundista" (como eso de los monárquicos y los juancarlistas).
El sábado fue un día triste.
Cada uno es libre de lamentarse o no, y es respetable. Para mí, es simplemente un viejo que se ha muerto de ídem, después de sufrir mucho e innecesariamente. Como ya dije, a los Papas se les da menos dignidad que a un animal doméstico (que se le mata para que no sufra). A continuación, se elegirá un Papa del que no haré caso mientras viva (al igual que la mayoría de los que se definen como católicos). Y todo seguirá como hasta ahora.
No puedo decir que me haya afectado mucho, máxime cuando no veo la TV y no tengo que aguantar el coñazo que están dando en las noticias.
Calla, calla, que representa que éste Papa era súper progresista...
Partiendo de que pecas hasta por respirar, y no digamos por ser atea, creo que si: pasar de la muerte del Papa es pecado.
Nur: lo de súperprogresista es una patada al idioma español, qué quieres que te diga :D
Imperator; Cada día al español le dan patadas más gordas que la mía. Pero si te hace feliz, lo cambio por "de los más progresistas", "inusitadamente progresista" o lo que se tercie. No nos discutiremos por una expresión ;)
Desde luego que no :)
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