jeudi, octobre 02, 2008

Gongo

Gonguiño era el gato mas listo del mundo. Y aunque todo lo que tenía de inteligente lo tenía por duplicado de cabrón, al final se le cogía cariño.

Recuerdo cuando lo trajo mi hermano, hace algo mas de 6 años, a penas un mes antes de que yo me viniese a vivir a madrid. Cabía en la palma de la mano, y tenía una infección en un ojo que hacía que le llorase y se le llenase de legañas a todas horas, por lo que mi madre estaba limpiándoselo constantemente con infusión de hierba luisa.


Gonguiño mordiéndole el pié a mi padre


También era un sibarita, que sólo comía pienso si era absolutamente necesario, y al que le encantaba comer lo mismo que nosotros pero, eso si, no podía haber pasado por nuestra boca. Era una monada cuando se sentaba en el suelo al lado de mi madre, y le lloraba para que le diese un trozo de jamón york

Gongo comiendo en su tazón de cereales

Y después de comer le encantaba espatarrarse al sol, pero eso si, ni si te ocurriera acercarte, porque si algo tenía el gatiño era una gran independencia, y lo mas probable era que se fuese de allí para que nadie le molestase.

Siesta después de comer

Pues bien, ayer por la noche, al volver mi madre a casa, como todos los días cerró el portón metálico con el mando a distancia. A Gongo le encantaba meterse en el último momento, y como nunca le había pasado nada pues debía pensar que no corría peligro. Pero ayer calculó mal, y como la célula fotoeléctrica le quedaba por encima, la puerta se cerró atrapándolo y matándolo en el acto. Y esta mañana, al salir a trabajar mi padre se lo encontró allí.

Y claro, mi madre tiene un disgusto impresionante. En primer lugar porque no deja de decir que lo mató ella. Y en segundo porque el gato había llegado a su casa poco antes de que yo me fuese de ella, y le había servido como receptor de todo su cariño.

Así que como os podeis imaginar, hoy no ha sido un buen día. Pero al menos yo lo recordaré así



Gonguiño y yo

Au revoir!

5 commentaires:

Gorpik a dit…

Los gatos no pueden evitar ser gatos. Tienen que ser rebordencos y toscos hasta para morirse.

El lunes me encontré yo también por la calle un gato que cabía en mi mano, y se venía detrás de mí hasta el metro. Diez metros antes de llegar a la boca, se fue; si llega a las escaleras conmigo, lo cojo y me lo llevo.

Rapunzell a dit…

Lo siento muchísimo :(

Gorpik tiene razón, los gatos parecen disfrutar tentando a la suerte. Pero es su manera de vivir, y hay que aceptarlo.

Lo difícil es acostumbrarse a su ausencia :( En fin, al menos Gongo tuvo una buena vida...

Un besote

Nemo a dit…

Lo siento mucho, nena. Como bien dice Rapun, vivió muy bien y seguro que fue feliz. En breve habrá otro, seguro.

Almuric a dit…

Joer qué mal trago. Debe ser horrible perder una mascota querida, yo no me imagino quedarme sin mi bolita de pelo.
Besazos y ánimo :*

Javier G. Recuenco a dit…

Valiente puta mierda.