mardi, décembre 20, 2005

Quedan tan solo dos días para ser millonaria

Bueno, eso es lo que media España está pensando, y es que todos confiamos en ese pellizquito de la lotería de Navidad para finiquitar nuestras maltrechas economías. Pero no se, este año me gustan los números a los que juego, y al menos 100 euritos de la pedrea bien me podían caer, no creéis?

Aunque ahora hablando en serio, lo que me quedan son tan solo cuatro días (bueno, exactamente tres y medio) para volver a casa por Navidad, cual anuncio de turrones. Como todos los años por estas fechas cogeré el avión el sábado 24 a la 1 del mediodía para llegar a casa a comer y a ayudar a mi madre con la cena y la comida del día siguiente.

Todos los años hago lo mismo: me guardo una semana de vacaciones para el invierno y la invierto en la semana de Navidad, alternando el lugar donde pasamos fin de año (un año en Vigo, otro en Salamanca ... ). Me gusta pasar la Navidad en casa, aunque sea una fiesta religiosa que ni para mi ni para mi familia tiene significación mística alguna. Sin embargo es bonito que la familia se una en estas fechas (aunque en mi caso seamos los cuatro de siempre), sobre todo ahora que mi hermano y yo ya no vivimos en casa. Si a eso le sumas que a todo esto hay que sumarle siete días de dejarse mimar y querer por mi “mami”, comiendo lo que ella me hace y aprovechando para ver a los amigos que tan lejos tengo habitualmente os podéis imaginar que desee que sea ya sábado para estar en camino.

Este año la Nochevieja la pasaremos en Vigo, y la verdad es que aún no se que vamos a hacer. Tengo varias opciones con diferentes amigos y no quiero que ninguno se pueda sentir dado de lado por elegir la otra opción, así que tendré que pensarme muy bien con quien vamos salir. De todos modos Fin de Año ya no es lo que era antes para mi. Ahora lo que mas ilusión me hará de esa noche es que nos juntaremos a cenar con unos amigos de mis padres Ch. Y C. (que son la cosa mas encantadora de la tierra) y sus hijos, con lo que el cotillón posterior tampoco es que me importe especialmente.

Y hoy, para abrir boca, tenemos la fiesta de Navidad del gimnasio. Empieza a las 7 con clases especiales a las que no creo que vaya, básicamente porque llegaría muy justa de tiempo, y además tengo un pelín de dolor de garganta (y no vaya a ser que me ponga mala justo antes de las vacaciones!). pero después habrá canapeses, bebida y brindis a los que si iremos.

Y el viernes tendremos la habitual comida de Navidad del trabajo con los jefes. No me hace especial ilusión ir, aunque comer de gratis en un buen restaurante a nadie le amarga. Sin embargo no me gusta como lo tiene planteado los jefazos. Los dueños de la empresa son un matrimonio mayor, que tienen un concepto de jefe-empleado similar al de amo-señor de la Edad Media. Para ellos la comida es un modo de “acercarse al pueblo llano”, de darnos una limosna por la que le tenemos que estar mas que agradecidos. Y que no se le ocurra a nadie cogerse vacaciones y faltar a la comida, porque les estarías ofendiendo, ya que como ellos se rebajan a comer con nosotros, nosotros (oh pobres mortales) debemos rendirles pleitesía por ello. Si en vez de comidas, cestas y chorradas similares intentasen tratar al personal con un poco mas de respeto ....

Pero bueno. En el fondo me da igual. Yo pienso pasármelo bien el viernes con los compis del curro, volver pronto a casa e ir a tomar algo con jambri para despedirnos, pues pasaremos una larga semana separados, y para dos siameses como nosotros eso es duro :D

¡¡¡Pero que ganas tengo de que llegue el sábado!!! (Y que pocas de trabajar, no se nota?)

Au revoir!

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