vendredi, septembre 02, 2005

Viaje a Portugal II: Conociendo los alrededores

Nos habíamos quedado en que la primera noche nos retiramos pronto a dormir, y he de deciros que esa fue la tónica general de toda la semana. Y lo que trae el acostarse temprano, es que también uno se despierta temprano, con lo que en torno a las 8 de la mañana (siempre hora portuguesa) ya estábamos en pié. Descubrí entonces que una ya no está para acampadas como cuando era mas joven, y que lo de dormir sin ningún tipo de almohada no había sido una buena idea.

Desayunamos en el bar del camping, cogimos el coche y fuimos hasta el pueblo, que estaba a unos 2 kilómetros por una carretera pegadita al mar. Una vez en Costa Nova nos acercamos al mercado, donde vendían pescado recién sacado del mar a un precio irrisorio: por ejemplo tenían el pulpo a 2 € el kilo. Pero como no habíamos llevado ningún tipo de utensilio de cocina, ni nevera, ni nada, tan solo compramos fruta y alguna cosilla para el desayuno. Y en todo momento la amabilidad de la gente fue la tónica dominante.

Otra cosa que aprovechamos para comprar en el pueblo fue un quitavientos para la playa, que son esos chismes que consisten en una serie de palos y una tela que se colocan para que no se te llenen las pertenencias de arena cuando estas en la playa. Y es que en Portugal es imprescindible llevarse uno, porque sus playas no son tan solo muy batidas por el mar (el oleaje es siempre espectacular, de ahí que sea destino de surfistas) si no también por el viento.

Una vez realizadas las compras nos volvimos al camping, nos pusimos el bañador y directos a la playa. Llegué allí con un poco de recelo, y es que en Portugal no siempre se siente una cómoda haciendo top-less, dado que son una sociedad muy machista en la que se controla mucho a sus mujeres (no salen solas, se comiden en el vestir ...), sin embargo el hecho de tener el camping al lado hizo que mis temores se disipasen y pudiese tomar tranquilamente el sol sin preocuparme por las posibles marcas que el bikini pudiese dejarme ;)

El día comenzó z nublarse y nos fuimos a comer. Como todavía nos estábamos ubicando y aún no conocíamos los alrededores decidimos hacerlo en el comedor del camping. La noche anterior habíamos visto que de lunes a viernes tenían un menú del día por 5 €, así que allá nos fuimos. La primera sorpresa que nos encontramos fue que nos sirvieron una cosa diferente a lo que figuraba en el menú y no nos pusieron la sopa del primer plato, pese a que nos cobraron los 5 € del menú mas el pan, las bebidas y el postre. Sin embargo, cuando ya estábamos con el postre llegó una familia a la que si se la sirvieron. Descubrimos entonces que, aunque en el menú del día figure la sopa, si no la pides no te la ponen, y en muchos sitios aún así te la cobran! Ese día comimos mal, pero sería de los pocos, pues los demás tuvimos mucha suerte a ese respecto.

Como ya he dicho, el día había comenzado a nublarse, por lo que decidimos pasar la tarde en Aveiro . Nada mas llegar descubrimos con alegría que la costumbre gallega de llevar el paraguas a cuestas es cojonuda, pues empezó a llover y (gracias papá) teníamos un paraguas plegable en la guantera. Aparcamos y nos fuimos a la oficina de turismo, donde nos indicaron los sitios mas pintorescos para ver y nos dieron un plano de la ciudad. Tenía cosas muy bonitas: los canales, los barcos típicos, sus callejuelas empedradas ... sin embargo a jambri no le acabó de convencer la costumbre portuguesa de alicatar todas sus iglesias hasta el techo. También descubrimos una maravilla de dulce típico: los ovos molos (huevos blandos, en castellano), que son yemas de huevo con mucho azúcar recubiertas con oblea. Deliciosos!.

Otra cosa que descubrimos fue un aula municipal de informática donde cualquiera podía conectarse a internet de forma gratuita durante media hora, con lo que pudimos saciar nuestro mono de ordenador por una tarde. Y finalmente nos cogimos un par de bugas para darnos una vueltecilla por el centro de la ciudad, que en gran parte es peatonal. Lástima que hubiese que devolverlas a las 7:30, porque el paseo se me hizo corto.

Buscando posibles sitios donde cenar (no solo ese, si no también los días venideros) nos dieron las 8:30, así que siguiendo con los horarios portugueses cenamos en una cafetería y regresamos al camping para acostarnos pronto, ya que nos esperaba un nuevo día en el (dado el mal tiempo) pasaríamos en Coimbra.

4 commentaires:

Rapunzell a dit…

Coimbra...mmmm...

¿Seguro que no os dejastéis un pollo en el horno o algo así? :P

Gorpik a dit…

Oh, cielos, habías empezado la plasto-serie, y yo sin enterarme. Prometo tragármela entera.

La plasto-serie, digo.

Gorpik a dit…

Ah, y firmaré mis comentarios con mi nick habitual. No como FaHsS!!! que se ha hecho pasar por Rapunzell en el anterior.

Pucela a dit…

Encantado de leer vacaciones felices y relajadas. Dios ya os dará hijos para que os las des-relajen. MHAWHAWHAW.

¿Os fijáis en que cada uno se especializa en sus plastoseries?
Fantine, de campo y playa.
Gorpik, de arte y arquitectura.
Rapunzell, de actitudes ante la vida.
Uno mismo, de críos.
:pppp