Como ya decía en mi anterior entrada, el sábado tuvo lugar la supermegacelebración del veintiocho aniversario de mi nacimiento, juerga que se celebró en casa de mi maño favorito (de nuevo gracias por todo, majo). Todo salió de lujo (pese a un par de bajas de última hora) y creo que la tónica general de la noche fue el buen rollo y las ganas de pasarlo bien.
Aunque la convocatoria era para las 10 de la noche, como buenos mensistas que eran todos los invitados, salvo los anfitriones, jambri, kike (que nos llevó hasta allí) y una servidora, el goteo de invitados se fue produciendo hasta bastante tiempo después.
Comimos, bebimos (ambas cosas en exceso) y cantamos, pese a las amenazas iniciales de Gorpik sobre lo que nos haría en caso de deleitar al vecindario con nuestros gorgoritos. Y es que nuestro queridísimo anfitrión enseguida agarró la guitarra y acompañó nuestros cánticos sin preocuparse de las consecuencias que luego pudiesen producirse.
Pero lo mejor de la noche fue la apertura de la multitud de regalos que me tenían preparados. En primer lugar se me hizo entrega de un organillo a pilas para niños, con la efigie de Mickey Mouse, para que vaya ensayando para el concierto de los gloriosos pelafustanes. Después Gorpik me dio unos perritos-marco monísimos que se trajo de La Haiga y oniric una vela de esas que perfuman / ocultan olores desagradables. Pero aun quedaban muchas sorpresas, primero materializadas en forma de la Santa Efigie de la Madre Paulina, una monja con brazo articulado que sostenía una Biblia, y después en forma de piñata llena hasta las trancas de cosas, que menos mal que no “funcionó”, porque me llega a caer todo en la cabeza y me mata. El relleno de esta se repartía entre libros, una lata de té, una camiseta chulísima, un pato proctomante cantante, un llavero piolín, chuches, caramelos (y creo que no se me olvida nada). Y finalmente Hari me regaló un completo surtido de material de “chapa y pintura”, es decir, maquillajes varios para ayudar a la naturaleza a mostrarme si cabe todavía mas fresca y lozana. Además de un caleidoscopio que yo inicialmente confundí con una espada láser, cortesía de Cary.
El resto de la noche os lo podéis imaginar solitos. Cada uno llevó cosas diferentes de comer y beber, desde guacamole hasta paté de jabalí, que consumimos con fruición, y una servidora acabó tan hecha polvo que se quedó a dormir en la cama del anfitrión (acompañado por su chica, no por el zaragozano en cuestión). Me surge una duda al respecto, puesto que me levanté con un fuerte dolor de cabeza y un chichón en las proximidades de la sien izquierda, y es si tras el cachondeo que me traje con el cabezazo que Gorpik se dio contra la pared el día del cumpleaños de Lobezno, si yo no le emularía. Ya me contaréis si os acordáis, claro.
Y este es, de forma somera, el resumen de acontecimientos acaecidos el sábado nuit. Gracias a todos chicos, gracias a Gorpik, R., kike, jambri, Rapun, Imperator, teablogger, keller, malignus, moriarty, Hari, oniric, lobezno, N_Osle, Cary y una pareja de maños amigos del anfitrión que se pasaron a última hora por allí. Gracias por haberme hecho pasar un cumpleaños memorable. Con gente como vosotros a mi lado merece la pena cumplir años.



4 commentaires:
Paté de jabalí ... juas
Pero qué bien os lo pasáis, mamones. Y yo aquí lejos, dejado de la mano de Dios. A ver cuando os hago una visita. Saludos.
Espera que me aclare... Si tú te fuiste a la cama con la novia de Gorpik... ¿¿¿Qué pintaba ahí un zaragozano??? No, si será verdad que los madrileños tenéis un peligro...
Eso de "el resto de la noche os lo podéis imaginar..." no sabes hasta qué punto. Desde que te dejé en la cama hasta que me acosté yo, no me acuerdo de nada.
Lo de tu chichón, a lo mejor te lo contagié, porque a mitad de noche me levanté, no me acordaba de que no estaba en mi cama y me di un cabezazo serio contra un armario. Pero tengo la cabeza dura y no me han quedado secuelas.
A mandar. Para eso estamos.
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