vendredi, mars 11, 2005

Un año después



Hoy es 11 de marzo, y ya ha pasado un año desde el día en que millones de españoles nos levantamos conmocionados. Durante todo el día se irán sucediendo los diversos actos de recuerdo, y tristemente, volveremos a ver como unos y otros mercadean con las 192 víctimas buscando únicamente su beneficio.

Supongo que mas o menos todos llevaremos una semana similar, en la que recordamos que hicimos ese día y como nos enteramos de lo sucedido. Yo me levanté como cada día a eso de las 07:45 (cinco minutos después de que explotase la primera bomba), y también como cada día puse la tele para ir oyendo las noticias mientras desayunaba y me vestía. Al principio daban datos inconexos, se hablaba de explosiones (no de bombas) y reinaba el desconcierto. Poco a poco los temores se iban confirmando, y todo apuntaba a un acto terrorista del que (como casi todos los españoles en esas primeras horas) yo atribuí a ETA.

Cogí el metro con un poco de miedo, pero que le iba a hacer, ¡tenía que ir a trabajar!. Las caras de la gente eran un poema, nadie hablaba, nadie leía, sólo estábamos con la mirada perdida. A aquellas horas se hablaba de una veintena de muertos y ya a todos nos parecía una barbaridad.

Llegué al trabajo y llamé a mis padres, para que se quedasen tranquilos. Aunque ya sabían que yo ni pasaba por Atocha ni cogía el cercanías, ante una situación de semejante magnitud no te quedas tranquilo hasta que no oyes la voz del ser querido tranquilizándote

El resto de la mañana se repartió entre estar pegados a la radio y no parar de recibir llamadas y, sobre todo, mensajes del contestador debido a que las líneas estaban saturadas. Por suerte, a nadie allegado a mi le pasó absolutamente nada. Desgraciadamente, no todos podemos decir lo mismo.

Esa tarde hubo reunión de Mensa en El Laberinto. Todos decíamos lo mismo: “estos hijos de puta de ETA esta vez se han pasado tres pueblos”. También hablamos de quedar al día siguiente para ir a la manifestación. Y el 12 de marzo allí estaba yo, andando bajo una pertinaz lluvia (bueno, realmente intentando andar) en dirección a Colón, pero desistimos del intento en la Calle Génova, mas o menos a la altura de la sede del PP. En mi vida había visto tanta gente, y según me han dicho varias personas, no se recordaba algo igual desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Después de eso fueron las elecciones, con el consabido intercambio de dimes y diretes entre los distintos dirigentes, acusaciones de manipulación, mentiras ... y así ha pasado un año, sin que las buenas intenciones de nuestros políticos nos llevasen a ningún sitio.

La verdad es que hoy me desperté con una extraña sensación. El oir repicar las campanas mientras se guardaban cinco minutos de silencio acabo por hacer que se me saltasen las lágrimas. Y llevo toda la mañana con una mezcla de tristeza y alivio, y otra vez con la paranoia de los primeros días de que me pueda pasar a mi algo parecido.

Al menos me queda el consuelo de que no olvidamos lo que sucedió ese día

2 commentaires:

Anonyme a dit…

Yo pasé muy mal día ... y solté unos lagrimones acordes con mi tamaño en varias ocasiones, sobre todo con la serie de documentales sobre el tema que emitieron :(

Cuantes vidas rotas. Cuanto sinsentido ...

. a dit…

Triste consuelo, por cierto... Un besazo