Si hay algo que me joda en esta vida, es la gente prepotente, y en mi trabajo tengo un espécimen especialmente estomagante, C.
Cuando una persona alcanza un status a base de currárselo no puedo menos que respetarla, siempre y cuando ese status sea fruto de esfuerzo y superación personal, no de amiguismo, peloteo y pisoteo generalizado de todo aquel que te puede hacer un poco de sombra. Pues este tipo de trepa es mi “queridísima” compañera. Una gilipollas integral que tuvo la gran suerte de haberse hecho íntima amiga de mi jefa en la facultad y gracias a ello conseguir un puesto de jefecilla, muy bien pagado, en la empresa familiar de ésta. Hasta aquí no habría ningún problema, en principio, pues como bien dice el dicho popular, “Quien tiene padrinos, se bautiza”.
Pero no queda ahí la cosa señores, no. La desgraciada en cuestión se dedica a tocarse las narices todo el día en la oficina, hablando por teléfono con familiares y amigos sus ocho horas de jornada laboral, a la vez que se dedica a controlar lo que hacemos los demás, acusándonos de trabajar poco, o esforzarnos al mínimo, a la vez que se lo va a meter en el culo a mi jefa (que para mas INRI es su vecina). Y por si esto no fuera suficiente, aún encima se dedica a pasarnos por las narices a los demás lo bien que vive ella, con su recién estrenado coche de 7 millones, en su pisazo en Mirasierra, con su asistenta sudamericana y con su ropa de marca.
Os podéis imaginar la alta estima que le tenemos todos los “curritos” de la oficina. Pero ayer hizo algo que me dio ganas de reventarle los dientes de un rodillazo. Estábamos comiendo cuando varias compañeras comentábamos que en nuestra situación actual ni nos podíamos plantear tener hijos, básicamente por falta de dinero y por la imposibilidad de cuidar a un niño con nuestros horarios laborales. C. Empezó a decir que cualquiera podía permitirse el contratar a una persona para las tareas domésticas, aunque fuese simplemente unas horas a la semana, y ya se le empezó a ir la pinza diciendo que la gente que cobra cien mil pelas al mes es una desgraciada, sin ambición, y que no se lo ha currado, cuando ese es el sueldo de alguno de los presentes, y de mucha gente que conozco..
Creo que soy una buena persona, que pocas veces (no me gusta decir nunca) le ha deseado el mal a nadie, pero esta tía hace aflorar mis mas oscuros instintos, y si estuviese en mis manos, haría que se comiese la mayor cantidad de mierda que fuera posible. Sin embargo tengo un consuelo, y es que cada uno recoge lo que siembra, y a esta tía le auguro un futuro de lo mas aterrador. Y yo me reiré de ello, podéis tenerlo por seguro.



8 commentaires:
Hmmmm... (Véase a Napalm con la mano derecha asiendo la pipa y cabeceando)
Tengo una amiga de mi mujer, a la que yo considero una persona... interesante. Consiguió, gracias a los enchufes de su tío (un preboste del PP), un puesto mucho más allá de sus (severamente limitadas) capacidades.
Cuando el PP cayó en desgracia, forzó que la despidieran del enchufe estatal a cambio de una pasta gansa. Otra amiga, a la que come el culo de manera desesperada (porque tiene un negocio familiar de 30,000 millones de las antiguas pesetas entre otras cosas), le ofreció un puesto de Directora de RR.HH. en una de sus empresas. Que rechazó porque considera que debería estar mejor pagada. No te menciono de cuanto era la oferta.
¿Que es lo que hace el destino ante alguien como esto? ¿Le envía un cáncer? No. Se muere su tío (El mencionado preboste) y hereda un piso de casi 200 m2 en plena calle Gaztambide.
Personalmente tengo mis dudas sobre la justicia universal. Ahora, que, estoy contigo, lo que se siembra se recoge.
Si la vida la deja mínimamente expuesta, la gente se le echará al cuello. Una sola oportunidad, no hace falta más.
Joder, Capi. No eres nadie tu animando al personal! Pero bueno, siempre me queda el consuelode que le caiga una maceta en la cabeza y se quede mas tonta si cabe ;D
Yo sí creo, una miquina na más, en la justicia universal (admito que soy un poco idealista). Pero en que no se mueve sólo por fortuna económica...
Seguro que la desgraciada que hay en tu trabajo, Fantine, es incapaz de disfrutar de una reunión de amigos como lo haces tú.
Yo tenía un jefe que ganaba mucho y no hacía nada. Antes de tenerle ojeriza, le tenía lástima: era un pobre adicto al trabajo. Tuvo un hijo, y le fastidia que el niño se ponga enfermo porque hay que llevarle al médico y su mujer se lleva el coche, y ha de venir a trabajar en metro (sic). Ya tiene su castigo: no disfrutará de su paternidad mientras sea así.
Bueno, y no me enrollo más, que se supone que es mi primer comment en tu bitácora.
PD.- Bienvenida a esto de los blogs, Fantine! ;) (veo que lo has cogido con ganas, da gusto leerte; en cuanto me meta en 'template' en el mío, te linko)
Esa no es una guerra que debas librar. Hazme caso
Pucela: Esa tía a mi no meafecta, solo me estomaga. Lo que si me jode es como humilla a compañeros de curro con menores recursos y formación.
Imperator: Ya se que no es mi guerra, y no pienso meterme en ella. Lo que pasa es que las injusticias siempre joden, aunque no te afecten directamente
Amos a ver, piltrafilla... ¿tú has visto "Bridget Jones 2"? El karma, tú piensa en el karma....
Tienes razón. Esto merece mayor elaboración, porque estoy de humor.
Lo más importante es cómo decides sentirte, y qué vas a hacer con ello. ¿Decides que te importa lo que piensa esa cerda? Muy bien, entonces tendrás que hacer algo al respecto. ¿Qué harás?
Por otra parte, puede ser que decidas que realmente no te importa lo que esa hija de puta piense, lo cual es genial. En ese caso no tienes nada que hacer.
Lo que no puedes es decidir que te importa y luego no hacer nada al respecto, porque tragarás bilis. Si yo fuera tú la miraría y le diría algo así como:
"Nunca supe que comer pollas fuera sinónimo de ambición. Si lo hubiera sabido me hubiera dedicado a practicar mis habilidads, y ahora yo sería tu jefa". O "Si llamas ambición a fundir la tarifa plana de la empresa hablando con la tuerta de tu madre, entonces me falta ambición."
Escoge, guapa, y escoge bien.
Fantine con Blog!!!!!!!!!!!! ¿Por qué no se me dijo nada al respecto?!?!?!
Por cierto, qué curioso. Toda la gente cuyo nombre empieza por C suele ser de un prepotente... que lo digo yo, eh. Y lo que yo diga va a misa, ¿estamos!?
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