La primera vez que oí hablar del tangaraño fué allá por el año 88, tras escuchar la canción Galicia sitio distinto, del disco Fracaso Tropical de Os Resentidos. En dicha canción una estrofa decía "Galicia ten o demo, e ten o tangaraño, e ten un bicho dentro que se chama o tangaraño". Y claro, yo con mis 11 añitos le pregunto a mi madre: "Mamá, ¿que es el tangaraño?" . Fué así como descubrí una de las supersticiones mas ridículas de mi tierra, bastante prolífica ella en este tipo de cosas.
Según el diccionario de la Acedemia Galega da Lingua:
tangaraño s.m. Diaño maligno que, segundo a crenza popular, ataca os nenos deixándoos raquíticos e deformes, e, tamén, a propia doenza causada por este ser. Ten o tangaraño.
En una ápoca en la que las carencias sanitarias y nutricionales hacían habitual un alto índice de mortalidad neonatal, o simplemente que muchos bebés pasasen su primeros años con aspecto enfermizo, no es extraño que se tomase la salida fácil de culpar de ello al diablo. Hasta ahí vale. Lo curioso es el método utilizado para librar al niño de tan pernicioso demonio.
Entre los druidas se consideraba a los robles como árboles como propiedades mágicas, por lo que no nos extraña que el ritual de purificación del tangaraño tenga lugar a los pies de uno de estos árboles, de la variante gallega del mismo, también llamada Carballo (quercus quercus). Pues bien, para librar a un bebé del tangaraño necesitas dos cosas: un carballo y un grupo de viejas del pueblo (bueno, y al bebé, claro). Se cogé el bebé, se le desnuda, se ponen las viejas en corro alrededor del tronco del carballo y .... ¡empieza el ritual! El bebé empieza entoces a pasar de mano en mano, como si de una patata caliente se tratase, al ritmo de la letanía "Ahí tes o tangaraño. Mándocho enfermo, devólvesmo sano" (Ahí tienes el tangaraño. Te lo mando enfermo, me lo devuelves sano)
Así que imaginad la estampa. Un grupo de viejas, a las que imagino vestidas de negro, con pañuelo en la cabeza, y demas iconografía rústica galaica, puestas en corro alrededor de un carballo y que se van pasando a un pobre bebé en pelotas como si se tratase de un saco, mientras recitan una letanía para espantar a los malos espíritus.
Pero lo que mas me pasma es saber que yo conozco a una persona a la que le han practicado dicho ritual. Y no, no se trata de un abuelo o alguien muy mayor, si no de un amigo de mis padres, de menos de 60 años, al que al poco de nacer, debido a su tez blanca y su aspecto enfermizo, las ancianas del lugar decidieron que había que liberarlo del tangaraño, y lo sometieron al ritual que os acabo de describir ;)
En fin. Cosas veredes, amigo Sancho. Es lo que tiene proceder de una tierra en la que las creencias en lo paranormal están mas que arraigadas en el acervo popular.
Au revoir!
jeudi, avril 30, 2009
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1 commentaire:
Y mira tú, casi sesentón se ha hecho ya. Mens mal que le sacaron el tangaraño.
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