mardi, août 19, 2008

Nudismo

Recuerdo haber practicado el nudismo desde muy pequeña. A principios de los 80 en Galicia se vivieron luchas encarnizadas entre los nudistas que frecuentaban ciertas playas y los lugareños que, armados con sachos, fouciños y otros aperos amenazaban con cortar los atributos mostrados por los valientes naturistas. Quizás la lucha mas famosa fué la sucedida en el Castro de Baroña, en la localidad coruñesa de Porto do Son.

Praia de Arealonga (Baroña)


En Baroña los alemanes habían practicado el nudismo desde el año 75 y, a principios de la década de los 80, intentó erradicarse. Tras la denuncia del sacerdote Sabino Lema y de un guardia civil familiar suyo, se detuvieron en la playa a un total de catorce personas que fueron llevadas primero a Porto do Son y después a Santiago, donde se les fotografió y se les midieron los pies como a los delincuentes comunes. A raíz de este acontecimiento se creó en Galicia la Coordinadora Nudista Ecologista Radical, que actuó durante varios años en toda la península bajo el lema de San Pablo: "Desnudaos del hombre viejo". Y no fué hasta los 90 en que se derogó el Delito de Escándalo Público, que era el que penaba la práctica del nudismo.


Pues bien, por esa época mis padres nos llevaban a mi hermano y a mi a la cercana playa de Barra, en la zona de Cangas do Morrazo, y durante muchos años íbamos todos los domingos de verano a pasar el día. Hasta que el pudor de la adolescencia provocó que nos avergonzase el seguir despelotándonos al sol. Entre los 14 y los 17 tomaba el sol con el bikini completo, entre los 17 y los 23 hacía top less, y fué a partir del año 2000 mas o menos cuando volví a frecuentar las playas nudistas, y ahora si que no lo he dejado.


Playa de Barra

Entre el público habitual de este tipo de playas te encuentras una gran diversidad de personas: desde grupos de gays que van a ligar, hasta ecologistas radicales que lo ven como una forma mas de demostrar su amor por la naturaleza, hasta los "normales" como yo, a los que únicamente nos mueve el placer físico de la sensación de bañarse, pasear y tomar el sol din nada que nos entorpezca, y el placer estético de ver un cuerpo sin marcas de ningún traje de baño. Y el caso es que debe ser adictivo, porque desde que inicié a Jambri en la práctica del nudismo es él el que siempre quiere que vayamos a playas de este tipo. Y este año no ha podido ser menos, y hemos tostado nuestros cuerpos al sol, y nos hemos bañado en las gélidas aguas de estas dos maravillas que son Figueiras en Cíes y O Fortiñón en Saiáns


Praia de Figueiras

Praia de Saiáns

Y es que además, al menos en Galicia, la belleza de las playas nudistas es muy superior a la de todas las demás. Será le menor masificación, o el aislamiento de las mismas, pero eso es otro punto que me hace decantarme por éstas.
Au revoir!

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