Ayer noche no nos apetecía movernos de casa, y preferimos quedarnos en casa viendo una peli, y es que de vez en cuando también apetece bajar un poco el ritmo de tanta vida social y simplemente disfrutar del sofá y un a buena película. Y de entre el cerro de pelis que tnemos descargadas de la mula yo elegí Llámame Peter (The life and death of Peter Sellers), película del 2004 que, como su propio indica, narra la vida del famoso cómico. Si no la habeis visto os la recomiendo, porque la película es muy buena, y cuenta con una maravillosa interpretación de Geoffrey Rush, al que descubrí como el desquiciado y atormentado pianista de Shine, y al que todos conocemos por su papel de Barbossa en Piratas del Caribe.
Pero esta entrada no es tanto para hablar de la película como de la vida del verdadero Peter Sellers. Y es que ya había oído con anterioridad que el actor que tanto nos hizo reir con sus geniales interpretaciones le hacía la vida imposible a todos cuantos le rodeaban, pero tanpoco tenía una idea de cómo. Pues , al menos según le peli, Sellers no distinguía donde empezaba la persona y terminaba el personaje, se creía en demasía sus papeles y era como un niño pequeño, que se cogía rabietas cuando las cosas no salían como él esperaba, con una tolerancia nula a los fracasos y con una madre que lo había hiperprotegido durante toda su vida. Eso unido a sus problemas con el alcohol y las drogas convirtió las vidas de sus cuatro mujeres en un verdadero infierno. Bueno, no de todas, pues la última mujer tuvo la grandísima suerte de que Sellers se muriese la mañana del día en que se iba a hacer efectivo el divorcio.
Y claro, esa tormentosa vida le hace pensar a una sobre lo irónica que es la vida, cuando un gran humorista es una persona infeliz y amargada. O que realmente valores tu vida normal y corriente, pues si ese es el precio de la fama, y si el tener una profesión en apariencia tan atrayente como la de estrella del cine tiene un precio tan alto ... yo la verdad es que prefiero mi vida corriente, y mi trabajo más aburrido y monótono. Y es que Sellers ansiaba con todas sus fuerzas triunfar en el cine, y se lo curró para conseguir que le diesen una oportunidad pese a no tener un físico atractivo, y consiguió hacer que un papel inicialmente pensado como secundario, como era el de Inspector Clouseau, eclipsase al teórico protagonista de La Pantera Rosa, que era David Niven. Pero una vez conseguido su objetivo no supo gestionarlo correctamente.
Siempre he envidiado a aquellos que logran ganarse la vida ejerciendo una profesión que les apasione, y pensando cada mañana cuando se levantan que les encanta su trabajo. Yo de momento, en los poco más de 5 años que llevo en el mercado laboral todavía no he encontrado un trabajo que pueda definir como el de mis sueños, pero si mi integridad mental ha de sufrir por conseguirlo prefiero lo que tengo ahora. El problema es que conozco a mucha gente que si que disfruta con su trabajo, y están perfectamente cuerdos, o al menos lo están tanto como yo. Y a ellos si que los envidio. El consuelo es que para bien o para mal todabía me quedan mas de 30 años de vida profesional para encontrar el empleo de mi vida. Y espero tener suerte ;)
Au revoir!
samedi, juin 07, 2008
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1 commentaire:
Mira, tu misma lo dices, te vas a tirar como cuarenta años haciendo algo, más te vale que sea una cosa que te guste con locura...
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