Tras pasar unos días en Vigo ya estoy de vuelta en Madrid, con una mezcla de alegría y tristeza. Alegría por reunirme de nuevo con jambri y estar en mi casiña, pero tristeza por haber dejado a mi familia allá.
Estas han sido unas navidades un pelín raras, y la causa ha sido mi tía abuela T. Es una tía abuela política, y aunque legalmente para mi no es mas que un familair lejano, afectivamente es la única abuela que he tenido. Y claro, la mujer ya está mayor, tiene 83 años, vivía sola y ya no estaba en condiciones de valerse por si misma, con loque con mucho dolor de nuestro corazón, pero tras sopesarlo friamente, decidimos que lo mejor para ella era meterla en una residencia. Dentro de lo malo que es esto, hemos conseguido meterla en la Residencia Vila do Conde, en Gondomar, y por tanto muy cerca de casa de mis padres, lo que nos permite por un lado tenerla atendida mientras ellos están trabajando, y por otra estar el máximo tiempo posible con ella. El internamiento fué el pasado lunes, con lo que cuando yo llegué todavía no estaba demasiado contenta que digamos. No quería venir a cenar en Nochebuena y se sentía un poco desorientada, pero con cariño y un pelín (por que no decirlo) de chantaje afectivo pro mi parte, conseguimos que cenase el 24 y comiese el 25 con nosotros, y también logramos emocionarla con los regalos yatenciones, y con la preparación de su sopa preferida (mi famosa sopa de marisco) y de una tarta de queso también hecha por mi que fué blanco de sus piropos. En definitiva, que a pesar de los llantos en la despedida en el fondo estoy muy contenta por como se va desarrollando todo.
El mismo 24 por la noche mi madre llamó a un amigo suyo que acaba de quedarse viudo hace apenas una semana. Estabva sólo en casa, con su hija, y se disponían a cenar uns tristes bocadillos, con lo que decidimos invitarlos a comer al día siguiente, que dos personas mas no suponían problema, y si se estiraba un poco mas la comida no pasaba nada. Resultó también genial, y ambos pasaron (creo) un día muy agradable. Además pudimos disfrutar de las historias que Pablo nos contó de su madre. Ya hablaré de esta gran mujer en otra ocasión con mas tiempo, pero como anticipo os diré que se trata de Mercedes Núñez, presa en la cárcel de Ventas en el años 40, exiliada a Francia, miembro de la Resistencia y finalmente presa en el campo de Ravensbrück. Os podeis imaginar que historias mas fascinantes, y el por qué su hijo, de apellido Iglesias, se llama Pablo de nombre.
Tras una comida temprana, a las 5 estaba embarcando en el avión con destino a Madrid. Y hoy nuevamente vuelta a la rutina.
Au revoir!
mercredi, décembre 26, 2007
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2 commentaires:
¡Eres el espíritu navideño hecho gallega!
Yo, por desgracia o por fortuna, no tengo ahora mismo a ningún familiar en una residencia, pero recuerdo con tristeza los días en que sí, y cómo nos teníamos que ir casi sin que nos vieran para evitar que pasaran un mal rato...
Por cierto, que ya tengo en casa el bote de pimentón auténtico de la Vera (comprado en Cáceres capital) para mandártelo. Lo malo es que estoy liadísimo con los exámenes, así que igual tarda.
¡Saludos para ti y Jambri!
A ver cuándo se te pasa la resaca, perraca, que llevas un mes sin actualizar esto.
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